Colegio de los Jesuitas de Durango
En el colegio de los Jesuitas de Durango, el joven Esteban Urkiaga “Lauaxeta” descubrió un mundo nuevo hecho de libros, ideas y lenguas. Entre aulas, pasillos y la iglesia, fue despertando en él una sensibilidad especial hacia la literatura y la espiritualidad, que más tarde marcarían toda su obra. En este entorno exigente y cosmopolita, entró en contacto con otros jóvenes inquietos y con profesores que le abrieron las puertas a la modernidad europea, al mismo tiempo que reforzaba su vínculo con el euskera y con Euskadi. La foto de los Jesuitas de Durango nos devuelve a aquellos años decisivos, cuando el futuro poeta empezaba a intuir que su palabra podía ser servicio y compromiso con su pueblo.