Alderdi Eguna 1978
Alderdi Eguna 1978 - Olarizu
Donación: Peru Ajuria
El Alderdi Eguna de 1978 quedó fijado para el día 24 de septiembre en las campas de Olarizu, cercanas a Vitoria-Gasteiz. A la elección del lugar empujaron la necesidad de potenciar el PNV en Álava, la accesibilidad, el carácter rotatorio que se quería dar a la celebración, así como la existencia de grandes llanadas en el territorio alavés, como afirmó Andoni Pérez Cuadrado, comisionado por Araba de la organización.
Aquel encuentro se celebró en un contexto político de enorme trascendencia. En Madrid se debatía la Disposición Adicional de la Constitución, en la que los parlamentarios del PNV trataban de garantizar los derechos históricos de Euskadi. Al mismo tiempo, catalanes y vascos se hallaban lanzados en la recta final de cara a la aprobación de sus respectivos proyectos autonómicos.
Tras el éxito masivo de la primera edición, el renombrado artista Néstor Basterretxea fue el encargado de diseñar el cartel de aquel año, explicando así su concepto:
"Sobre fondo negro, he querido resaltar nuestros colores en una forma dinámica, de sentido ascensional, tal y como yo considero es la trayectoria de nuestro Pueblo Vasco".
Para evitar cualquier imprevisto, la organización difundió prácticos consejos a través de las páginas de la revista "Euzkadi": recordaban que Vitoria era un lugar frío tanto por la mañana como por la tarde, recomendaban llevar la comida de casa y pedían no descender de los autobuses hasta llegar al destino final. Asimismo, ante posibles problemas mecánicos, se preparó un servicio especial de grúas y taller.
Unas 2.000 personas de la afiliación colaboraron activamente en las tareas de organización, especialmente en la regulación del tráfico. Fue un Alderdi Eguna de largas caminatas desde los aparcamientos hasta la campa, de buscar la sombra de los árboles para refugiarse del calor y de pacientes colas de vehículos y autobuses esperando el regreso a casa.
Como novedad gastronómica, en aquella edición se vendió por primera vez un vino traído de La Puebla, embotellado especialmente para la ocasión.
Por su parte, las juventudes de EGI organizaron por primera vez actividades para todo el fin de semana. Columnas de jóvenes partieron desde diversos territorios, confluyendo el sábado en Legutio para iniciar la marcha a pie hacia Olarizu.
El programa del domingo se desarrolló bajo el siguiente horario:
Santa Misa (celebrada antes de la izada de la bandera).
11:00 h: Llegada de autobuses y concentración de las diferentes organizaciones municipales.
11:30 h: Izada de la ikurriña y mitines políticos a cargo de José Ángel Cuerda, Xabier Arzalluz y Carlos Garaikoetxea.
13:30 h: Comida popular.
15:30 h: Juegos infantiles.
17:00 h: Fin de la jornada.
Entre los invitados especiales que nos acompañaron en las campas destacaron delegaciones de la Entesa dels Catalans, Esquerra Republicana, CDC, UDC y el Partido Nacionalista Galés (Plaid Cymru).
Durante toda la jornada estuvo muy presente el recuerdo y el homenaje a Juan Ajuriaguerra, el histórico abertzale fallecido apenas un mes antes, el 25 de agosto, en Iratxe.
En el desfile, uno de los momentos más sobrecogedores fue ver la ikurriña portada por Santiago Zabala, de Amoroto. Esta bandera de 1931, señalada como "la ikurriña más antigua existente", fue conservada por el propio Santiago oculta tras una pared de su casa durante toda la dictadura de Franco.
En el plano político, el discurso de Xabier Arzalluz fue sin duda el más célebre y comentado, inaugurando una línea discursiva que luego se haría habitual en estas citas. En su alocución, Arzalluz afirmó:
"El currusco de pan que nos dan en Madrid está hecho con el trigo de nuestros campos", haciendo también mención a la "bota de Madrid".
La respuesta popular fue abrumadora. Los organizadores estimaron una asistencia de cerca de 100.000 personas en Olarizu, sumando un total de 1.080 autobuses, unos 8.000 coches particulares y alrededor de 20.000 peatones. Para facilitar el transporte desde Gipuzkoa, se habilitó un tren especial desde Donostia.
Una vez despejadas las campas, la oficina de objetos perdidos dejó un inventario de lo más singular: un reloj, tres juegos de llaves de coche, una joya y una pulsera de mujer, dos gafas de sol y unas graduadas, varias llaves de casa, una bolsa de camping con pañuelos de papel, un silbato agudo, 11 chaquetas, 3 boinas y un paraguas.
Sin duda, la perspectiva más entrañable de la jornada la aportó el pequeño Pello Mari, de 8 años, quien cansado de tener que mirar siempre hacia arriba debido a su corta estatura, confesó con gracia al redactor de "Euzkadi":
"Para mí, hoy aquí solo ha habido caras y caras y caras".
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